Los municipios y los poetas

Para entender en su totalidad la figura de José Manuel García Gómez hay que entender también su defensa del Patrimonio de su ciudad, Cádiz. Compartimos este artículo publicado en Diario de Cádiz en mayo de 1956.

Hace unas semanas comentaba en Radio Juventud, dentro de un espacio de actualidad gaditana, que el Ayuntamiento de Cádiz había perdido una batalla. Todo el mundo sabe que el Ayuntamiento, gracias a Dios, no está en guerra con nadie. Pero mi “derrota” se refería concretamente a los parterres de la Plaza de San Antonio que por fin se han dejado como cosa muerta en insuperable con lo fácil que sería sembrarlos nuevamente y vigilarlos con más atención. Lo cierto es que en el centro de Cádiz, nuestro Ayuntamiento no puede con el milagro de hacer florecer unos cuantos metros cuadrados de tierra. Y así toda la casa por barrer…

Hace aproximadamente un año publiqué en la prensa local un artículo titulado “Casi un manifiesto artístico” en el que pedía más interés y más cuidado por las cosas típicas de Cádiz, pero todo se quedó en el olvido.

Por lo visto los municipios no se llevan nada bien con los poetas cuando la verdad es que estos cuestan siempre muchísimo menos que los equipos de fútbol o los arquitectos. A la vuelta de Sevilla y Córdoba he comprobado nuevamente que los gaditanos no hacemos nada en absoluto por las pequeñas cosas de Cádiz, que huimos de todo lo que sea pequeño detalle cuidadoso que demuestre nuestro sentido de la belleza. Y eso que somos la ciudad más antigua de Occidente…

Pero como nos descuidemos vamos a convertir la frase en un “slogan” rutinario como los que anuncian las motocicletas más veloces o los mejores productos de tocador.

Yo sé que Sevilla y Cádiz, por ejemplo, son puntos distintos, que Cádiz carece afortunadamente de esa asfixiante literatura de Triana o el Albaicín, pero de esto a que no sepamos dar con esa otra literatura más difícil de la gracia gaditana va un abismo. Pemán ha dicho que entienden a Venecia o a Granada los que entienden el Fausto de Goethe o Las Orientales de Victor Hugo. Sin embargo entienden a Cádiz los más exigentes que son los que comprenden la Antigona o el Edipo. Pero lo cierto es que con estas afirmaciones no estamos desmintiendo una leyenda gaditana, estamos superándola y demostrando que la tenemos abandonada al no cuidar rincones y sitios que en Cádiz están todavía por descubrir.

Sevilla y Córdoba buscan los perfiles y la historia de cada rincón para después explotarlos en el mejor sentido de la palabra. Pero aquí hacemos todo lo contrario cuando la verdad es que Cádiz tiene muchos sitios que deberían cuidarse hasta el máximo.

Repito que una ciudad no es más o menos acogedora porque multiplique los transportes o las luces fluorescentes, la prueba está en Sevilla con el servicio de tranvías…

Esperamos que cada rincón gaditano, cada calle, cada torre, adquiera un nuevo perfil con el apoyo y el entusiasmo de la Alcaldía, que los parterres de la Plaza de San Antonio florezcan definitivamente, que el Arco del Populo se restaure…Porque lo cierto es que el Cádiz pequeño de la luz, de la torre iluminada, de la fuente o de la farola escondida, no está paralelo con ese otro gran Cádiz que el Alcalde José León de Carranza ha hecho realidad con el esfuerzo y el sacrificio.
Yo, con un grupo de poetas, pintores y periodistas de la localidad, estamos dispuestos a brindar nuestra colaboración y nuestro trabajo material si hace falta; entonces dirán ustedes si fue una tontería o no, aquella tenencia de Alcaldía que yo el año pasado solicitaba para un poeta en el sentido amplio de la palabra.