Evocación de José Manuel García Gómez por Juan Mena
Conocí a José Manuel García Gómez en su casa de la calle Cervantes en mayo de 1966. Yo sabía de su existencia y saber poético por medio de Diario de Cádiz, pues por aquella época en dicho Diario figuraba los domingos una página central dedicada a un poeta, casi siempre de la generación del 27 y también de los de la generación del cincuenta.
Yo le llevé una cuidada libreta de poemas manuscritos y él se lo quedó durante unos meses para leerlos y darme su opinión posteriormente. Para ser exacto, también supe de él por la poeta Pilar Paz Pasamar que me dijo una tarde que fui a visitarla en su gaditana casa de la calle Brasil, en septiembre de 1963, que era algo así como una eminencia en poesía. El poeta barbateño Paco Malia Varo dijo de él en una de las tertulias de Pepe Segura que era «un erudito de la poesía químicamente pura».
Su nombre, pues no se me olvidó y como he dicho arriba, tres años después de visitar a Pilar Paz, fui a entregarle aquellos poemas escritos a mano con tinta de corazón. Dirigió la revista de poesía Caleta en la que colaboré. En 1970 fundó en Cádiz el Colegio Argantonio.
Juan Rafael Mena. Texto incluido en su libro Cádiz: verso y agua.
